Orgullo
No es una emoción propiamente tal, más bien es un estado de la personalidad y una respuesta del ego, encandilado con su propio brillo. Podrás hacer muchas cosas en nombre de tu persona e inevitablemente el orgullo se convertirá en un punto ciego porque crees que algo lo justifica. Te puedes equivocar pero nunca querrás admitirlo pues el orgullo se conecta con la realeza y ésta es divina, no humana. El orgullo tapa las propias imperfecciones y resalta un comportamiento obsesivo o rígido de la perfección. El orgullo se pone a la defensiva cuando la “dignidad” y la propia importancia están en juego. Puede contar mentiras blancas y no las verá como tales pues se trata de cubrir el ego. Es un punto ciego pues no admitirás de buenas a primera que se trata de ti y solo de ti. Creer ser mejor que otros es también una faceta de este aspecto. En fin, se es orgulloso o se cae en actitudes orgullosas simplemente por el deseo de recibir un reconocimiento, ser especial para alguien o captar los aplausos que necesita la personalidad para sentirse importante. Algunas veces hay algo narcisista en el orgullo. Cualquier cosa que amenace este status se convierte en un enemigo que desatará la ira, el arrebato, la prepotencia e incluso una cruel indiferencia.
AFIRMACIONES POSITIVAS
Soy el que soy
Pido humildad
Luz, hazme tu instrumento
Lo siento, perdóname, te amo, gracias
Puedo equivocarme y reconocerlo
