Las creencias no saludables crean estrés en nuestros cuerpos, cambian nuestras células hacia el modo de auto protección y hacen reaccionar a nuestro sistema nervioso autónomo hacia el modo de ataque o herida. Existen categorías de creencias no saludables y destructivas que distorsionarán la manera en que ves tu vida. Las creencias no saludables primarias son:
No soy digno de ser amado. Soy insignificante e imperfecto. No tengo remedio. No valgo la pena, la vida es dura. Algo malo sucederá. El futuro será como el pasado. No me encuentro bien. La gente siempre tomará ventaja de mí. Soy malo, no soy suficientemente bueno. No soy digno de perdón. Yo debo tener el control. No es justo. No puedo hacerlo. No soy capaz. Estas son cosas que creemos y que frecuentemente no sabemos el por qué. Si hacemos algo que creemos que está mal a un nivel consciente es porque tenemos una fuerte creencia inconsciente que reemplaza nuestros valores.
AFIRMACIONES POSITIVAS
Elijo creer en la verdad de mi corazón.
Yo soy digno de ser amado.
Yo soy valioso
El futuro está lleno de esperanza
Yo puedo mantenerme a mí mismo Estoy seguro y a salvo.
Yo puedo amarme por quien soy.
Yo puedo confiar en mi y en otros.
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