La complacencia es una forma de actuar la cual persigue como objetivo lograr la felicidad y satisfacción de las personas y de mi entorno. Sutilmente, es una maniobra inconsciente para ser aceptado. Se dice que una persona es complaciente porque está muy pendiente de lo que necesitan los demás y no duda en ayudarles siempre que sea posible. Este tipo de amor que se da sin haber sido solicitado no es amor. Lo que esconde la complacencia en su lado sombrío es una velada falta de autoridad y obviamente una baja autoestima. La solución es, yo me tomo en serio, yo averiguo que quiero yo y necesito yo, y lo pido, sin miedo al resultado. Complacer es también una forma de no pedir nada, un truco para exigir la vuelta de lo que te di, aunque en verdad no me lo pidieras. La complacencia solo genera ira en uno mismo, pues tanta energía derrochada y tantas expectativas puestas en quien jamás por definición puede satisfacernos, eso es lo que provoca, un reclamo y una exigencia de amor imposible que se convierte en ira. Desde esta última perspectiva podemos comprender mejor que la ira acumulada refuerza la idea de falta de autoridad y actitudes autoritarias veladas.
AFIRMACIONES POSITIVAS
Aprendo a complacer mi corazón
Amarme es mi tiempo
Elijo soltar la ira
Elijo abrazar el bienestar
La felicidad comienza en mí
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