Ángeles
Se pregunta cómo es posible que a usted le esté lloviendo sobre mojado. Su perfil es del tipo de personas idealistas, humanistas y que desea el bien de la humanidad, por la misma razón se cuestiona todo, se siente desorientada(o) y abrumada(o). En verdad usted está mucho más asistido(a) y acompañado(a) de lo que cree. En los estudios espirituales de la Kabbalah asignan a todas las palabras valores numéricos, en base al valor numérico de cada letra hebrea. De este modo se obtienen lecturas entre líneas de una sutileza divina. La palabra ángel o mensajero tiene el valor numérico 91 y de igual forma la palabra Amén. El solo hecho de bendecir cada cosa y evento de su vida, el hecho de decir con voz fuerte Amén con una intencionalidad consciente, de pedir luz o ayuda angélica lo conecta en línea directa con La Fuente. Los ángeles están entre nosotros para ayudarnos a realizar nuestras acciones sabias, corregir nuestro karma y ayudarnos en todo momento siempre y cuando establezcamos un contacto con su delicada y sutil energía. Por absurdo que parezca cada cosa del universo por pequeña que sea tiene su ángel propio. La vibración de la energía angélica es tan alta que se precisa silencio interior y serenidad para captar sus ondas, además de algún nivel de urgencia espiritual, asunto muy común cuando se trata de convocarlos. Es importante comprender que ellos al no tener libre albedrío cumplen una única función perfecta de ayudarnos en nuestra misión, corrección y asuntos terrenales, no pueden decidir, deliberar, ni inclinarse hacia algún aspecto humano. Los ángeles son una de las puertas de acceso a una conciencia superior. Pídales con absoluta confianza pues subirán con el mensaje, traerán la respuesta y la esperada ayuda. Amén, Amén, Amén.
